EL INMIGRANTE RAJOY

En la línea de farsa que supone la defensa de un sistema parlamentario nacional dentro de un proceso de globalización liberal basado en la rapacería y en la codicia, no deja de llamar la atención la habilidad, si no dialéctica, cuanto menos gestual, que los verdugos visten a la hora de transformarse en víctimas.

En este contexto, las réplicas de Rajoy a los integrantes del “grupo mixto” en forma de “es mi opinión”, “mi opinión también ha de respetarse”, “creo que…”, “mi opinión también es legítima”; activan un Rajoy en modo “inmigrante sin derechos” que alcanza el culmen del cinismo. Como si Rajoy no tuviera de lado a toda la prensa impresa de Madrid, como si los poderes financieros no estuvieran constantemente alentando sus posiciones, como si la Iglesia no estuviera presta a seguir en su línea de pietismo mercantil. El candidato Rajoy se mostró como un ser humano que reclama sus derechos fundamentales ante un hemiciclo, supuestamente esclavista, dispuesto a someterlo a su voluntad, a explotarlo.

Pero lo peor de todo no es Rajoy, tampoco el debate de investidura en sí, ni siquiera la carencia de proyectos políticos, porque ni el PP, ni sus oponentes tienen un proyecto político. Lo peor de todo es la falta de conciencia de unos ciudadanos acríticos, capaces de tragarse la farsa sin refutar a todos sus autores. Unos ciudadanos que, con especial referencia a la juventud, se han convertido en meros “Pokémon” dispuestos a ser cazados a precio de saldo por las empresas, al tiempo que visten con ingenuidad cualquier prenda de 50 euros cuya posesión creen que les sitúa en el bando de los ganadores.

Una pena, esperaba mucho más de una población que, en conjunto, es la más preparada de la historia, cualquier cosa que entendamos por “preparada” y, desde luego, al margen de la “historia”.

LA POESÍA NEOLIBERAL

Qué equivocados están quienes afirman que “no corren buenos tiempos para la lírica”. Qué errado estaba Jacob Burckhardt, eminente historiador suizo, cuando advertía de la dificultad de encontrar representantes de la cultura si todo se convertía en mero negocio.
Y es que el genio siempre ha sido intangible para su época y solo los elementos visionarios de la sociedad son capaces de interpretar el arte en sus justos términos.
Puede objetarse que este no se muestra en ingentes cantidades pero ¿acaso los versos de Santa Teresa o de San Juan de la Cruz, místicos de relumbrón, conforman bibliotecas enteras?
Viene esto al caso porque en mis inusuales escarceos por “twitter” he hallado una preciosa y genial composición formada por un verso alejandrino y otro trisílabo que, probablemente, formará parte de los anales de la “poesía neoliberal”. Soy consciente de que es fácil extraer de dicho verso conclusiones equivocadas, máxime cuando, como decía anteriormente, solo a los visionarios es dable la interpretación del arte desde “su presente”. Dice así:

 

La cerda que traga lefa podemita,

dando lecciones.

 

Aparentemente, y solo desde la ordinariez más absoluta, el lector puede pensar que el poeta pretende simplemente descalificar una opción política de forma grosera. Nada más alejado de la realidad. La bella metáfora constituye un canto a la riqueza. Así, la “cerda” se erige en símbolo de la abundancia, tan propia de las mesas neoliberales. La “cerda”, es decir, “la riqueza”, sigue aumentando su volumen porque “traga”, es decir, sigue cobrando intereses a los ciudadanos. Algún comunista irredento podría sentirse insultado por la acotación “lefa podemita”. Pero eso es propio de mentes pequeñas y enemigas de la riqueza. El autor, paladín de una nueva forma de entender las figuras retóricas, un visionario capaz de convertir cualquier ordinariez en una genial metáfora, se refiere con tan excelsa expresión al modo de vida bucólico que pretende seguir el sector ecologista de la izquierda que, amante de la vida campestre, desayuna leche recién ordeñada. Así, la “lefa podemita” haría alusión a un estilo de vida económicamente insostenible que, irremediablemente, acabará siendo devorado por la “riqueza” que representa “la cerda que traga” Pudiera objetarse que, a continuación, el poeta decida puntuar con una coma separando el sujeto del verbo, más la licencia es perfectamente lícita en el ámbito de la poesía, máxime cuando en la alternativa el poeta decide utilizar el “pie quebrado impropio” para apuntalar su creación. Con ello, la fórmula “dando lecciones” transmite la pertinencia de que los prestamistas continúen realizando labores de docencia a través de las numerosas escuelas de negocios con el fin de extinguir el modo de modo de vida alternativo que pretenden instaurar los amantes de la “pobreza”.
Particularmente, el uso del vocablo “lecciones” en lugar de “clases” o “programas” me parece extremadamente oportuno desde el punto de vista de la sonoridad decreciente.
Con este tipo de creaciones la “poesía neoliberal”, género insólito, parece buscar un lugar insigne entre los bonos a 30 años y la especulación sobre los huevos de avestruz, reclamando para sí el lugar que merece.
Esperamos que, en los próximos años, autores de la talla de este poeta logren restaurar una lírica de altos vuelos para paladares exigentes.

EL PARAÍSO DE LA BAJEZA MORAL

Hoy me he desayunado con un ejemplo de bajeza moral sobre el que no puedo dejar de pronunciarme. De hecho, me parece una de las acciones más mezquinas que he tenido ocasión de ver en el manipulado y sesgado periodismo de los últimos tiempos. No me sorprende.

El director de “El Periódico”, Enric Hernández, hombre servil y de poco talento, ha tenido a bien escribir un artículo titulado “Barcelona: El paraíso del top manta”, artículo en el que arremete contra Ada Colau. El tal Enric, hombre que come gracias al dueño del medio, debería caérsele la cara de vergüenza por poner en la picota a un grupo de seres humanos africanos que luchan, todo lo más, en su día a día , por poder pagar los 100 o 150 euros que les cobran muchos especuladores de habitáculos por compartir una habitación de 10 literas. El tal Enric, el “progre”, no muestra tanta inquina cuando se trata de hablar del poderoso. En esos contextos prefiere guardar silencio y mantenerse equidistante, en esa equidistancia que puede llevar al hombre mediocre a cargos de responsabilidad.

Enric, qué valiente eres, qué osado cuando te metes con el más pobre y humillado, con el que nada tiene, qué osado cuando mandas a tus becarios a borrar los dos comentarios que te he escrito con nombres y apellidos. Qué valiente atreverse con el extranjero, el furtivo, el paria, mientras cobras de los oligarcas de la prensa, de los poderosos.

Y qué cobarde cuando tienes que enfrentarte al fuerte, al que tiene poder, qué mesurado y equidistante, qué mezquino. Entiendo que tengas que ganarte la vida y que no eres funcionario como yo, pero la mayoría de gente que conozco se la gana con bastante más dignidad que tú. Y otra cosa más, “progre caviar”, la mayoría de gente del PP es bastante más decente que tú y no se atrevería jamás a meterse con el que nada tiene, con el que no puede defenderse, con el paria, aunque solo fuera porque el escrúpulo moral del cristiano les impediría semejante bajeza.

¡Felicidades Enric! ¡Gracias por legarme un ejemplo iconográfico con el que poder explicar qué es la mezquindad a los niños y a los jóvenes! Sin tu ejemplo, jamás podría haber conseguido contar con tanta exactitud, con tan negra pulcritud, la claridad del concepto de “bajeza moral”

 

BARCELONA: UNOS JUZGADOS DE CARTÓN

Denuncio en este breve artículo la precariedad del edificio que alberga los nuevos Juzgados de lo Social. Sinceramente, los ciudadanos no nos merecemos esto.

Es una vergüenza intolerable que en la época de las nuevas tecnologías un juzgado deba recurrir al cartón y al rotulador para situar a sus funcionarios.